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La misión en México

El apóstol Juan en la revelación de Apocalipsis nos narra un gran acontecimiento: vio una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua, que adoraban a Dios; ¿de qué manera esto sería posible?

Hasta ahora las naciones se han revelado contra Dios, buscando otros dioses para satisfacer sus deseos egoístas, pero solo han encontrado sufrimiento y dolor. Dios ama a las naciones y envió a su Hijo para volverlas a Él. Jesús lleno de gracia y verdad mostró la buena voluntad del Padre para con ellas y antes de irse comisionó a un grupo de hombres para ser testigos.

En la providencia de Dios, con el descubrimiento de América, las buenas noticias llegaron a nuestras tierras a principios del siglo XVI. Entre los que venían en busca de nuevas tierras y oportunidad de mejor vida llegaron hombres que simpatizaban con la reforma protestante que se estaba dando en Europa, y traían un mensaje diferente al catolicismo; aunque eran luces débiles en medio de tanta oscuridad se convirtieron en las primeras llamas que alumbrarían a la nación que estaba por surgir.

A pesar de las amenazas y el terror de la Santa Inquisición en la Nueva España, los protestantes seguían llegando a estas tierras, hombres comunes, artesanos, comerciantes, peluqueros, carpinteros, etc., pero con una firme convicción de su fe en Jesús y prontos a compartirla con todo aquel que estuviera dispuesto a recibirla.

En el siglo XIX con la consumación de la Independencia de nuestra nación se promulgó la Constitución de 1824 y declaró que “…la religión de la nación es la católica Apostólica y Romana, es protegida por las leyes y queda prohibida cualquier otra.” Sin embargo, con las Reformas que hizo Benito Juárez en la Constitución de 1857 donde se declara el artículo 24 con respecto a la libertad de Culto se plasma con precisión que todos los hombres son libres de profesar la religión que más les agrade . Con esta declaración nuestra nación tuvo las puertas abiertas para expandir las buenas nuevas.

La primera iglesia de La Iglesia de Dios de La Profecía se establece en el norte del país en la colonia Hidalgo, en Tijuana, Baja California, bajo el cuidado del misionero Eduardo Rodríguez, el 31 de octubre de 1943, desde entonces numerosos templos, e iglesias evangélicas que llegaron a nuestra nación en el S. XX, han sido plantados en nuestra nación, pero aún faltan muchos pueblos y ciudades que necesitan ser alcanzados por el evangelio puro, pues han incorporado varios elementos del catolicismo, teniendo prácticas de adoración precolombinas al sol, la luna, el planeta Venus y diferentes animales.

Creen que las enfermedades son producidas por magia, y consultan a los curanderos para aliviarse. En las grandes ciudades el humanismo y postmodernismo han llevado a muchos a prescindir de Dios, al hacerlo se han quedado solos y sin propósito en el universo.

La visión de Juan tendrá cumplimiento al final de los tiempos y nuestras naciones estarán adorando delante de Él diciendo: ¡la salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero! La tarea continua, Dios ha amado a nuestra nación y a todas las naciones dentro de ella y nos ha enviado como a aquellos doce: “vayan y hagan discípulos en México y hasta lo último de la tierra”.

Publicado: Suplemento IDP   México   No. 13-2019  
Bimestral NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2019

Ps. Esther Suárez Andrés.
Lic. en Biblia.
Actualmente se encuentra sirviendo en el estado de Oaxaca,

y al mismo tiempo haciendo viajes cortos a las comunidades de la sierra.

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